Alejandro Ocaña escribe sobre el el Grand Guignol, el célebre teatro de París que cultivó el género del terror naturalista, mediante trucajes que provenían de los espectáculos de magia.

El Grand Guignol fue un célebre teatro de París que cultivó el género del terror naturalista, exhibiendo crudas escenas de violencia explícita congruentes con los dramas y pasiones representadas. Los propios actores ejecutaban los trucajes cuyo impacto psicológico fue el fundamento de la fama del teatro que se mantuvo activo de 1897 a 1962, Las técnicas de trucaje provenían de los espectáculos de magia, de los que se diferenciaban porque se desarrollaban en un contexto de narración dramática.


